¿Análisis? de Formula Nippon ’99

Este “análisis” fue publicado en uno de mis antiguos blogs con fecha desconocida, lo cuelo aquí al azar. Este juego es un despropósito épico que mis amigos y yo recordamos con mucho cariño, nos moríamos de risa en la primera carrera, llorábamos.

Lamentable de principio a fin, Formula Nippon ’99 sólo sirve para utilizar  las notas comprendidas entre el 0 y el 3. Juegos así deberían formar parte de un cursillo de claros ejemplos de lo que no se debe hacer.

Tengo el chiringuito a medias, todavía no he abierto oficialmente pero me voy a dar el capricho de escribir un poco. Quiero comenzar homenajeando a uno de los juegos más divertidos de todos los tiempos, se trata del Formula Nippon de PlayStation. Un fin de semana de trapicheos por el Mercado de San Antonio cayó en mis manos el juego que nos ocupa. Es un título que nos marcó especialmente a mí y a mi grupo de amigos casi a finales del año 1999. En aquella época todos estábamos volcadísimos con la Fórmula 1 y devorábamos cualquier videojuego de carreras que lanzaran para la gris de Sony.

Como dije antes, se trata de un juego muy cachondo, hasta el punto de agotarte (y agotarse) en media hora. Para disfrutar plenamente de esos 30 minutos de diversión, mi recomendación es jugarlo acompañado de mucha gente (no precisamente por su excelente modo multijugador) durante la primera partida y, casi más recomendable todavía, deja que sea otra persona la que tenga el honor y cede el mando, coñe. Cuando comience la partida te darás cuenta que nunca habrás visto tantos coches moviéndose tan despacio: es la más perfecta simulación de las leyes físicas de un planeta que todavía no existe. Como podéis imaginar, la diversión no la proporciona el juego, la diversión llega a costa del juego, que es bien distinto.

Las risas y la juerga desaparecerán tarde o temprano, te quedarás solo contando sus bugs y, esquivando la lluvia, claro. ¿Es que no lo sabías? El reto del juego no consiste en ganar carreras, eso es para los principiantes como Fernando Alonso. Con Formula Nippon el reto está en esquivar las letales gotas de agua que caen sobre tu cabeza, esto te dará otra media hora de diversión, así que dominando los dos modos principales de juego que he comentado (reírte y esquivar gotas) puedes llegar a una hora de gameplay antes de tramar un plan para recuperar tu dinero.

El mayor mérito de TYO, padres de tal despropósito, es haber conseguido que Formula Nippon llegara a ser comercializado. Si pagaste por él y quieres recuperar tu compra, tu única opción será, después de darle muchas vueltas, recurrir a lo más asqueroso que un ser humano puede hacer: mentir.

En cada clase de cada colegio hay un niño con un ego tan grande que creerá dominar cada área del saber humano, la sabiduría de mil ancianos embebida en un único ser prodigioso. Si le dijeras que en ese título en japonés pone Formula 1 ’99, él te respondería que por supuesto, porque también posee nociones de japonés. Revéndeselo a él, su ego le impedirá reconocer que su nuevo Fórmula Nippon es un bodrio.

Desglose de la puntuación final:

1 punto por la emoción de colarle a XXXX (no puedo decir su nombre) el Fórmula Nippon por 2000 pesetas como si fuese el F1 99 de Psygnosis, tramando un plan entre varios que consistió en hablar bien del juego durante horas delante del susodicho (y él asintiendo porque lo sabe todo). No me enorgullezco pero así sucedió, oye.

1 punto por el mérito de TYO al conseguir que su juego fuese comercializado. Nuestra versión era japonesa, pero es que por lo visto también llegó a Europa, ¡increíííííííble!

1 punto extra por la perfecta sintonía de carcajadas casi agónicas en el primer booteo.

TOTAL: 3 / 10

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *