El valor que internet merece

Me gustaría echar la mirada atrás al cabo de unos años y sentirme orgulloso por seguir siendo quien quiero ser, por haber hecho lo que considero correcto. Me decís en el canal de videojuegos que no cambie, que siga haciendo lo que hago, que no lo abandone aunque seamos pocos, y ni falta que hace, es para mí un verdadero placer compartirlo con vosotros.

Desde que me conecté por primera vez a Internet con mi maravillosa Dreamcast (me refiero a conectarme por mi cuenta, sin depender del ordenador de los adultos) y su módem a 33.600 kilobaudios (en Europa era lentísimo), fui bendecido por una fuente inagotable de conocimiento que me cambió a mejor, me despertó de mi letargo. El archivo humano al que me dio acceso abarcaba prácticamente cualquier materia posible, en seguida reactivó mi capacidad innata por aprender (sedada por un sistema educativo inadecuado que en mí no terminaba de funcionar) y llegué a ser una de esas personas que no se acuestan sin saber algo nuevo.

Debido a la importancia que le doy a la igualdad de oportunidades, a ese derecho fundamental al desarrollo personal a través -en este caso- del aprendizaje, para mí internet no es un invento cualquiera, es una herramienta que bien usada puede proporcionarnos una enorme riqueza. Estaba pensando en poner algunos ejemplos cuando me he dado cuenta de que mi impresora 3D suena de fondo: una máquina construida gracias al ingenio y entusiasmo de unos pocos humanos, compartiendo sus hallazgos con otros, que a su vez lo comparten con otros tantos perfeccionando juntos la idea original.

En eso consiste este maravilloso invento, surgido tantas décadas atrás como ARPANet con el objetivo de crear una red de información entre universidades, laboratorios, instituciones académicas y gubernamentales en Estados Unidos. Me emociono, de verdad, al pensar que hoy en día podemos cargar en un bolsillo todo lo que fuimos, somos y seremos, porque cualquier dispositivo móvil conectado a internet, nos da acceso a un saber inabarcable. ¿Por qué no se usa como es debido? ¿Qué ha pasado con la internet que amaba a finales de los 90?

Últimamente me veo huyendo sin descanso del entretenimiento pueril, de toda la basura que se publica en internet para divertir a la masa, y de esas redes antisociales con contactos que sólo te muestran lo que quieres ver y oír, porque tu forma de entender el mundo es la única posible. Todos los demás se equivocan, son fanáticos irracionales, no como tú, que juzgas impunemente a quien piensa libremente, en lugar de plantearte qué hizo la vida con cada uno de nosotros, qué batalla nos tocó librar para que seamos tan distintos.

Las redes me demuestran continuamente que una gran parte de la población no está preparada para vivir en sociedad, por eso no puedo formar parte de ellas. Vivo en constante aprendizaje, dudo de lo que sé y mi opinión es muy cambiante, para mí supone una pérdida de tiempo enorme leer cada día a las mismas personas quejándose de las mismas cosas y culpando a los mismos. Utilizo internet para ayudar en la medida de lo posible, no tengo tiempo para combatir enemigos ilusorios. Los necios no van a escuchar y lo que pretendo es apaciguar conflictos, no crear más.

Mi deseo es participar en una red más limpia, inteligente y fascinante para todos. Y si para conseguirlo debo sacrificar el número de seguidores potenciales, dejar de lado cierta polémica y los trillados temas de siempre, lo haré encantado. No soy una celebridad, ni quiero serlo, eso no me hace crecer en ningún sentido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SIN TÍTULO - Todos los derechos reservados.