Mi historia con Super Nintendo -  Redescubriendo 'El cerebro de la bestia'

Artículo en construcción. Creo que lo terminaré en año y medio, dos años, aproximadamente. Si algún amigo desea participar, ya sabe cómo contactar conmigo.

Hace muchísimos años quedó pendiente subir una serie de artículos/vídeos llamados 'Mi historia con', algunos llegué a escribirlos y permanecen ocultos en las entrañas de la web, como los de Neo Geo, Nintendo 64 y Game Gear. En aquel momento no podía capturar correctamente, mis medios eran limitadísimos y no me gustaba el resultado, así que lo fui dejando pasar hasta hoy.

También he de reconocer que aquello coincidió con el boom retro, un fenómeno del que yo siempre recelé un poco. Me explico. Yo había pasado una década entera cuidando lo que no pocos consideraban basura*, viviendo en mi burbuja, no de nostalgia, sino de juegazos. Pero a finales de los 2000, con YouTube plenamente asentada, llegó la época de los tops, los must have, los grandes olvidados y las rarezas del pasado. Y eso fue a mayores.

Temas que seguíamos cuatro gatos en foros especializados** llegaron a un público más amplio, el mismo que años, meses o días atrás me estaba ofreciendo sus juegos antiguos porque literalmente le molestaban en casa, afeaban sus estanterías, cogían polvo y no sabían dónde meterlos. Parece mentira, pero no lo es.

La siguiente década la sufrí, sí, la sufrí como algo personal, como si me hubieran arrebatado una parte de mí. Los videojuegos antiguos se revalorizaron hasta tal punto, que quien me llamaba loco cuando compraba "chatarra inservible" como el Multimega o juegos japoneses de Saturn, se afanó en recomprar y montar canales de YouTube más grandes de lo que yo aspiraré nunca.

Año tras año, los precios iban en aumento hasta que literalmente no pude comprar más. El aluvión de jugadores arrepentidos, nuevos curiosos y especuladores, me hizo renunciar. Pero no culpo a nadie, los videojuegos antiguos son preciosos, tarde o temprano el mundo lo iba a comprender, yo tendría que haberme dado más prisa. Pese a los muchos inconvenientes que esto provocó y que dejaré correr en este artículo, en parte lo prefiero así. Por fin alcanzaron el reconocimiento histórico y social por el que luchamos durante décadas***.

Lo más sensato que pude hacer fue apartarme de todo ese alboroto, dedicarme exclusivamente a lo más importante: jugar todo lo que puedo redescubriendo juegos con la experiencia de la edad y compartir después mis vivencias. Tampoco planeaba yo montar un museo abierto al público, ¿qué más da si esos juegos forman parte de mi colección o no? Lo que cuenta, es que la mayoría están completamente preservados (ROMs, cajas, manuales y panfletos) y son accesibles de un modo u otro.

¿Qué tiene que ver esto con Super Nintendo? Todo.

Super Nintendo es una de las grandes máquinas de mi infancia, pero a pesar de los alquileres, cumpleaños y Reyes, tengo la sensación de que no la aproveché tanto como las demás. Es algo que está en mi corazón, una pena con la que cargo, tal vez infundada por ser SEGA la protagonista de mis mejores recuerdos, no lo sé.

A estas alturas ya no puedo comprar juegos de este sistema, para mí ir de tienda en tienda buscando juegos interesantes es cosa del pasado. El material de Super Nintendo en buen estado cuesta bastante dinero, pero NECESITO imperiosamente adentrarme de nuevo en sus circuitos, regresar a aquel apabullante 1992 con F-Zero, Super Castlevania, Super Probotector y Super Soccer, rememorar los artículos de la prensa rendida a sus pies, haciéndome dudar de mi esplendorosa y eterna Mega Drive.

Así que llegados aquí, me da igual si es mediante emuladores, cartuchos con tarjetitas SD, copias piratas (a las reproducciones se les llama copias, de toda la vida) o hechas por mí como acto de amor y aprendizaje personal, pero debo iniciar cuanto antes un segundo periplo que me lleve de A Link to the Past hasta Chrono Trigger; terminar juegos que mi madre acabó pero yo no, como Secret of Evermore y Terranigma; reventar y dominar Contra y Ghouls and Ghosts como si no tuviera más juegos; rejugarlo todo acompañado por las revistas de aquella época, sacar nuevas conclusiones y compartirlas contigo.

Mi primer juego de aventuras me enseñó que "el tiempo pasa y no vuelve" (La Aventura Original, 1989), una frase que sigue resonando en mi cabeza. Debo hacerlo ya, es una urgencia como respirar. Necesito mirar mi Super Nintendo y saber que la he aprovechado de verdad.

(*) Comprendo perfectamente a quien vendía lo antiguo para costearse lo nuevo, la juventud de entonces lo tenía más difícil para meter estos entretenimientos en casa. No estoy hablando de eso, eh.

(**)  Incluso dentro de esos foros, los preservacionistas éramos los raros. A principios de los 2000, conté que reprecintaba mis juegos para conservarlos mejor, o que algunos cartuchos y CD's, para no manosear tanto sus cajas de cartón (GB, SNES, Saturn...), los guardaba en fundas/estuches fuera de sus cajas originales. Lo extraño ahora es no usar fundas protectoras, pero entonces el chiflado era yo. Tengo mil anécdotas así.

(***) Si crees que exagero no viviste finales de los 80 e inicios de los 90. Había una peligrosa relación entre enfermedades mentales y adicciones asociadas a los videojuegos. En fin...

¡UNA SUPER NINTENDO EN CASA!

No recuerdo exactamente el viaje de vuelta a casa, es el tipo de cosas que me apenan con Super Nintendo, mis recuerdos de SEGA son más vívidos.

Es primavera de 1993 (debo consultar el ticket para asegurarme, ya añadiré foto y corregiré si es necesario), aparece un pack de Super Star Wars y Super Mario World a 29.990 pesetas. La alternativa es un Mega-CD 2 con Road Avenger a 49.990, un dispositivo con el que llevaba soñando desde el año anterior en su primera versión. Cuando digo soñando, es literalmente. Estaba tan obsesionado que me pasaba las noches jugando, hasta que abría los ojos y me daba de bruces con la realidad... ¡Ouch!

En mi hogar, los videojuegos eran un entretenimiento aceptado y uno de esos dos sistemas estaba a punto de entrar por la puerta de casa. Considero a mi madre una persona fuera de su tiempo, defendía los videojuegos hasta delante de profesores que no comprendían que yo pudiera jugar cuando quisiera: si te enfrentan a decisiones complejas, te invitan a pensar y activan tus reflejos, ¿cómo podían ser malos? Convencer a mi familia para adquirir un nuevo sistema no era complicado, lo difícil era conseguir el dinero, ahorrar durante muchos meses.

A pesar de mi corta edad, estaba al corriente de todas las novedades y sabía tanto como cualquier adulto de entonces podía saber. Tenía a mi alcance Super Juegos, Hobby Consolas y TODOSEGA (en ese momento eran suficiente), y un videoclub a tiro de piedra. Mi preferencia era clara, el CD-ROM me tenía loco, pero mis padres dudaban* no sólo por el precio, había otro detalle importante...

Nadie les podía asegurar que aquel formato fuera adecuado para un niño, ¿cuán frágiles serían esos discos? Habían criado a un chaval responsable, aun así, el CD parecía menos apropiado que los cartuchos. Y la gran pregunta, relacionada con lo anterior, ¿llevarían juegos de Mega-CD al videoclub? ¿podría un disco compacto pasar de mano en mano, alquiler tras alquiler, sin estropearse? Nuri, la dueña del Videoclub Star, tampoco estaba convencida.

Dicho establecimiento, a unos 30 segundos de casa, ya se había convertido en un pequeño paraíso de Super NES a inicios de 1993, ¡tendríais que haberlo visto! (mis amigos lo recordarán). Había una pared muy hermosa atiborrada de juegos, pegada al mostrador; la mitad inferior pertenecía a Mega Drive y la superior a Super Nintendo (recuerdo otras distribuciones del local, pero diría que cuando estrené la Super, era así). Empecé a fantasear con poder llevarme a casa cualquier videojuego de ese muro. Y aquel F-Zero llegado de otro universo iba a ser mío...

¡Nos fuimos a Carrefour  CONTINENTE y todo empezó con el pack de Star Wars!(**)

-fotos pendientes-

Mi caja original ya no existe, no es ésta. Aquel hermoso cartón se pudrió en el trastero de mi anterior hogar junto con el de Mega Drive. El resto, véase cartuchos, manuales y póster, sí me acompañan desde 1993. Como anécdota que ya conocen los amigos, quiero añadir que a mi madre no le gustó que los juegos dentro del pack vinieran sueltos, sin caja propia. Ahora me doy cuenta del "hardcorismo" que se vivía en casa, cuidábamos cada juego como si no hubiera otro igual en el mundo.

(*) Muchos años después, me enteré de que mi madre ya estuvo en El Corte Inglés sopesando el modelo 1, el que en teoría no llegó a España (hoy ya sabemos que algunas tiendas trajeron unidades). Habría sido una locura tenerlo, pero creo que salí ganando con una Super.

(**) Si tener Mega y Super no era suficiente locura, poco después un exfamiliar que entonces convivía en el mismo domicilio se compró el Mega-CD 2. Mega, Super y Mega-CD en la misma casa. Yo ya no le puedo pedir nada a la vida, ya gané.

Mis reseñas de Super Nintendo

Mi propósito es rejugar todos mis juegos (no son muchos), completar los que no pude terminar cuando los alquilé (RPG's principalmente) y otros tantos que conocí por la prensa pero a los que no tuve acceso, más alguna cosilla que nunca llegó a España. He confeccionado una lista de unos 100 títulos con el único criterio de querer jugarlos de principio a fin, no estoy pendiente de si fueron éxitos o rarezas valiosas, me da completamente igual. Si un título es mediocre pero me llamó la atención cuando tenía 10 años, estará ahí.

Los jugaré a fondo y publicaré reseñas que después aprovecharé para hacer vídeos cortos. Si prefieres leer, aquí tendrás los textos, y si te apetece que te lo cuente yo mismo, lo tendrás en un nuevo canal que abriré cuando tenga más tiempo libre. Yo no soy youtuber, no quiero atención, así que este proyecto tendrá un principio y un final. Cuando haya repasado Super Nintendo año a año y me sienta satisfecho, se acabará.

Una cositas más. No seas tonto/a, no te sientas mal si crees que tengo trastos que tú no, mi intención es jugar y animar a jugar, no codiciar. Voy a tirar de flashcarts (ya veré cuál elijo) y hasta de copias chinas o caseras (reproducciones, bootlegs, llamadlo como queráis, para mí son copias) sin pudor alguno.

Misma premisa que con Saturn, no se habla de oídas: ¡SE JUEGA HASTA QUE LOS DEDOS DUELAN!

Toca en la carátula para leer la reseña, están ordenadas por fecha aproximada de lanzamiento.

Super Star Wars

 

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